Palabras de Celso Juan Marranzini, presidente de la Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD), en el Taller “Innovación para la Competitividad - Marco Legal y Políticas Públicas de I+D+i”

14 de Marzo, 2019.

Son tiempos intensos. De lo artesanal a lo mecánico, de la mecánica a la tecnología, de la tecnología a la inteligencia artificial… las tendencias indican una innovación que no se detiene y que transforma el corazón del quehacer empresarial, haciendo veraz lo proclamado hace un par de años por un periodista bajo el grito de “innovar o morir”.

Nuestras industrias hablan de la Cuarta Revolución Industrial en la cual la tecnología es el catalizador clave de procesos de innovación ante un entorno en constante cambio. Bien podría decirse que estamos inmersos en una nueva era que se caracteriza, por la competitividad como una carrera que impulsa procesos de desregulación y apertura de mercados y de enorme volatilidad en la sostenibilidad de las empresas y por incertidumbres generadas por un ambiente en que, como se ha dicho en otras ocasiones, la única constante es el cambio.

Este panorama pone en evidencia que para las empresas sobrevivir requieren nuevos planteamientos y un marco de mejora continua, incluyendo el marco legal en que impulsan la innovación, investigación y desarrollo. Las empresas necesitan dotarse de nuevas capacidades, haciéndose capaces de dar respuestas estratégicas y sostenibles a estos retos- Necesitamos nuevas respuestas. Enfrentarnos al presente con métodos del pasado seria hipotecar el futuro.

Parte de esas respuestas son internas a las empresas, pero otras se refieren a la existencia de un marco legal y de políticas públicas que favorezcan la Investigación, Desarrollo e Innovación. Un marco que se enfoque en las industrias como pilar del desarrollo sostenible de la nación, como punta de lanza de las exportaciones y generación de empleos de cada vez mayor calidad, como soporte de la innovación.

Sin duda alguna, este tipo de marco sería uno de los mejores aportes, sino el mejor, de los Estados a la competitividad empresarial. Un aporte a un ecosistema favorable a la inversión privada, a la alianza entre actores públicos y privados.

Es por esto que este Taller constituye un excelente espacio para analizar el tema, establecer en cuál situación nos encontramos y los retos existentes. Nada más propicio en un año declarado por el Gobierno como Año de la Innovación y la Competitividad.

No estamos hablando de un programa o un proyecto, sino de políticas públicas que pueden incluir programas y proyectos, de una cultura de innovación permanente con resultados beneficiosos para las empresas y para el país.

Un factor común en los distintos esquemas de competitividad es el que se refiere al capital intelectual y su relación con la capacidad de innovación, de ahí que necesitemos ver la innovación bajo un enfoque sistémico que permita el análisis y diseño de políticas de innovación que se organizan en un Sistema Nacional de Innovación. Es importante que en este taller podamos revisar y comprender los factores que han frenado un entorno macroeconómico y jurídico que favorezcan la innovación en el país, así como presentar elementos básicos que deberían ser incluidos en una política de ciencia, tecnología e innovación.

Hoy tenemos con nosotros a dos expertos de incuestionable calidad para tratar algunos aspectos de este tema.

Eduardo Bitran Colodro, ingeniero civil y doctor en Economía. Vicepresidente ejecutivo de CORFO que impulsa la transformación de las escuelas de Ingeniería y el sistema de transferencia tecnológica de las Universidades al sector productivo.

Maximiliano Santa Cruz Scantlebury quien es asesor en el diseño de estrategias de propiedad intelectual, innovación y transferencia tecnológica para que empresas, universidades y gobiernos agreguen valor, creen identidad y generen ventajas competitivas. Es, además, uno de los tres árbitros en la disputa sobre propiedad intelectual y transferencia tecnológica entre EEUU y China en la Organización Mundial del Comercio. Dirigió el Instituto Nacional de Propiedad Industrial (INAPI), la oficina de marcas y patentes de Chile, durante nueve años, desde el año de su creación en 2009 hasta octubre de 2018.

El ecosistema de negocios en nuestro país está llamado a crecer en innovación, que es lo mismo que crecer en competitividad. Privilegiar la industria es una puerta ancha a este propósito.

Muchas gracias.

Palabras de Julio Virgilio Brache, vicepresidente de la Directiva Nacional en el Desayuno Temático "Dificultades para fomentar los encadenamientos productivos en República Dominicana"

Jueves 7 de marzo, 8:00 AM en el Salón Empresarial

Cuando desde el sector que represento hablamos de una política industrial moderna y, además, en constante revisión, hay algunos elementos que no pueden estar ausentes. Entre ellos, los encadenamientos productivos, un marco adecuado para la competitividad en un entorno de mercado abierto, una productividad basada en la innovación, y sobre todo en la internacionalización de las empresas. Esto, sin duda, permite que, como industriales, seamos capaces de crecer, competir, generar empleos cada vez con mayor valor agregado, fortalecer el mercado interno y conquistar nuevos negocios.

Los encadenamientos productivos buscan fomentar el enlace entre empresas que pueden beneficiarse mutuamente, ofreciendo sus capacidades y esperando ganar una mayor competitividad en el mercado. Se trata, pues, de negocios entre sectores o subsectores productivos, creación y/o fortalecimiento de los vínculos comerciales entre firmas que proveen bienes y servicios y firmas que los adquieren, en un ganar-ganar que incluye de algún modo a los competidores finales y, por lo tanto, que repercute en la competitividad y en la balanza comercial dominicana (lo que se compra en el mercado local por parte de firmas exportadoras se deja de importar, es sustitución de importaciones y se traduce en ahorro de divisas).

Los encadenamientos productivos fueron establecidos en el Segundo Congreso Industrial como uno de los ejes básicos para el desarrollo del país. Encadenamientos que constituyen parte de las estrategias para incrementar la competitividad en un entorno de mercado abierto.

Sobre el potencial del fomento de encadenamientos productivos, y a modo de ejemplo, las zonas francas dominicanas importaron, el año pasado, más de US$4,000 millones. Sin embargo, sólo compraron cerca del 20% en el mercado local. Es decir, que existe ahí un potencial de US$3,200 millones, más de 150 mil millones de pesos, una buena parte de los cuales podrían ser suplido por empresas locales. Un potencial similar o quizás mayor encontramos en relación al sector turístico.

Las empresas locales ya participan en el mismo, pero su participación puede ser cada vez mayor como suplidores confiables, cercanos y con la calidad que requieren estos clientes, pero el ecosistema de negocios debe hacer ajustes importantes para que esto sea posible.

Es un gran reto que las industrias nacionales para ser competitivas cuenten –como parte de ese ecosistema favorable- con la posibilidad de tener el mismo trato impositivo que tienen las compras a suplidores extranjeros por parte de las zonas francas y del sector turístico, y no que las empresas locales se vean obligadas a asumir impuestos de importación y un ITBIS que no pueden compensar al realizar estas ventas. El gran reto es que las autoridades puedan resolver esta situación para facilitar y promover los encadenamientos y hacer esto una política de Estado real, para generar mayor valor agregado nacional.

Animamos a los industriales dominicanos a visualizar los encadenamientos productivos como una estrategia clara que favorezca su eficiencia y promueve relaciones comerciales de largo plazo, que permite producir a una mayor capacidad o incrementar la capacidad instalada y que abre puertas a nuevos mercados.

En tal sentido, hoy presentamos los resultados del “Estudio para el fomento de las relaciones económicas entre los productores locales en tres cadenas de valor y las empresas exportadoras en la República Dominicana”. Estas cadenas de valor se refieren al plástico, dispositivos médicos y cacao. Nos detallarán las potencialidades, pero también los obstáculos para el desarrollo de dichos encadenamientos y para insertar, por lo tanto, a empresas dominicanas en las cadenas globales de valor.

Muchas gracias

Palabras de Julio Virgilio Brache, vicepresidente de la Directiva Nacional de la AIRD en la presentación del Programa de Encadenamiento Productivo Digital

Viernes 01 de marzo, 8:00 AM en el Salón Empresarial

Las grandes empresas dominicanas tenemos en las micros, pequeñas y medianas del país a suplidores de materias primas y servicios, así como tenemos experiencias en los canales de mercadeo tanto con personas jurídicas como con personas físicas. Se trata de puentes de negocios que son imprescindibles para nosotros.

Al interior de las grandes industrias dominicanas el desarrollo tecnológico es indudable. Tenemos una estructura organizacional bien definida. Nuestro capital humano suele ser calificado y competitivo. Impulsamos la innovación y hacemos significativas contribuciones a la economía nacional y a la economía local. Generamos empleos formales, que consideramos empleos de calidad y contribuimos con el nacimiento y desarrollo de otras empresas al subcontratar servicios o comprar materias primas o productos intermedios y, también, al ser parte de la cadena de distribución de nuestros productos.

Sin embargo, en múltiples casos los puentes de negocios con nuestros suplidores y clientes parecen quedarse en lo artesanal y hasta casi en lo rudimentario.

La conexión digital entre las entidades de negocios es señal de eficiencia, de competitividad. En ese sentido, no utilizar las tecnologías de la información y la comunicación para desarrollar nuestros encadenamientos con empresas proveedoras y con clientes es condenarnos a quedarnos rezagados en relación a otras nacionales que sí lo hagan, y que sean similares a nuestra empresa, y mucho más a la competencia internacional.

Al igual que la mayoría de los países de la región Latinoamericana, nuestro país tiene grandes desafíos. A la hora de hablar de uso y acceso de las tecnologías de información y comunicación en el sector MIPyMES, se traduce en un menor acceso y aprovechamiento de las oportunidades que nos brinda la economía digital, de la cual es partícipe el mundo en que vivimos.

El proyecto que hoy nos será presentado busca cerrar lo que se podría llamar una “brecha digital empresarial”. Las grandes empresas tenemos la oportunidad de presentar proyectos que contribuyan a la transformación digital de las MIPYMES a través de su relación de negocios con nosotros.

Implementar soluciones, acompañar a las MIPYMES en esta tarea, evaluar y verificar los beneficios, al igual que su rentabilidad, será parte de esta dinámica. La meta, como se nos explicará, tiene como objetivo principal el financiamiento de proyectos de empresas dominicanas, las cuales deberán impulsar el proceso de transformación digital de las MIPyMES, por medio de la implementación de sus soluciones y el acompañamiento directo a los empresarios durante el tiempo que dure el proyecto.

La economía digital es el futuro. Quienes se queden produciendo al estilo del siglo pasado estarán destinados a su desaparición, a quedar rezagados, a no crecer. La Cuarta Revolución Industrial se nutre de tecnología y se nutre de conexiones tecnológicas. Se nutre, cada vez más, de inteligencia artificial.

Las grandes empresas dominicanas tenemos el desafío de ser las que potencien la transformación tecnológica de todo el aparato productivo, fortaleciendo la base para hacer de la economía dominicana una economía netamente exportadora, capaz de satisfacer las demandas internas y de competir en los mercados internacionales. En ese proceso, no podemos marchar solos. Las MIPYMES han de estar -de algún modo- embarcando productos hacia puertos extranjeros. Las MIPYMES deben estar cada vez más presentes en suplir el mercado interno. Las MIPYMES han de generar cada vez mayor rentabilidad y más empleos formales.

En esta visión, sin duda alguna, las MIPYMES y las grandes empresas son aliadas. Se complementan se encadenan, y el programa de productivos digitales es una excelente forma de hacerlo.

Muchas gracias.

Palabras de Celso Juan Marranzini, presidente de la AIRD en el Desayuno Temático "Productividad + Innovación = Competitividad"

Martes 19 de febrero, 8:00 AM en el Salón Empresarial

El anhelo más profundo del sector industrial es que nos convirtamos en una nación netamente exportadora, competitiva en los mercados internacionales y en nuestro mercado nacional, capaz de generar más y más empleos de cada vez mayor valor agregado, en donde el crecimiento del sector manufacturero en un contexto de estabilidad y crecimiento económico general, sea la base para el desarrollo sostenible de la nación en lo económico y lo social.

La Asociación de Industrias de la República Dominicana ha enarbolado que es posible convertir a la industria en punta de lanza de este desarrollo, que es posible convertir nuestro país en la economía industrializada más importante y pujante de la región, que es posible contarnos no solo entre países con una renta media creciente -al fin y al cabo, este no es más que un indicador de promedios-, sino en un país con un nivel de desarrollo humano también creciente.

 

La AIRD ha indicado que un punto crucial para esta visión es el lograr que nuestro aparato productivo sea competitivo. Para esto, nuestras propuestas apuntan a una serie de ajustes al modelo económico, apuntan a innovación y tecnología, a reducir y simplificar al máximo los trámites, la permisología y la burocracia, a no encarecer los factores que contribuyen a que la producción sea más eficiente, a eliminar las cargas tributarias al inicio del ciclo productivo y algunas que afectan a nuestras exportaciones, el acceso al financiamiento, la capacitación de nuestros recursos humanos de hoy y la educación de los que lo serán en el futuro, a tratar las importaciones con las normas nacionales, a fortalecer la formalidad de nuestra economía...

 

Un paso importante en beneficio de la eficiencia de la producción y de nuestra economía, es la implementación del pacto eléctrico. Se han hecho inversiones muy importantes por parte del sector público y privado en proyectos de generación que diversificarán aún más la matriz energética y harán más eficiente y robusto el sistema. Es necesario avanzar en reducir las pérdidas en la distribución para alcanzar la eliminación definitiva del déficit eléctrico que priva de grandes recursos al presupuesto de la nación, necesarios para las inversiones de capital y planes sociales que demanda el desarrollo del país y nuestra sociedad.   

 

Hay un factor que es imprescindible, una condición indispensable para lograr ser una economía competitiva, una potencia industrial. Ese factor es el constituirnos en un equipo que trabaja junto, sector público y sector privando apuntando a la misma dirección, sabiendo que la nación productiva es diversa y marcha a ritmos diferenciados, pero que es también un todo que ha de contar con un proyecto, con una guía, con un norte.

 

Podemos decir que para ser equipo no bastan buenas intenciones. Es necesaria una dinámica de trabajo que nos ayude a decidir, consensuar, avanzar, experimentar, corregir. Una dinámica en la que cada actor juegue su papel. Una dinámica en que se comprometan no solo el sector público y el sector privado, sino todos los estamentos de poder, incluyendo el Congreso, los Municipios y la Justicia.

 

Hoy tenemos como invitado al director ejecutivo del Consejo Nacional de Competitividad, Rafael Paz. Bajo su liderazgo, el Consejo Nacional de Competitividad se ha relanzado convirtiéndose en ese espacio clave en donde estamos constituyendo ese equipo que necesitamos. Es un gran reto pasar de la cultura de la fragmentación a la cultura de unidad de propósitos; a la cultura del cumplimiento de objetivos de un Plan Estratégico por parte de instituciones y funcionarios.

 

Las mediaciones personales todavía pesan y por eso desde la AIRD valoramos de forma muy positiva la decisión del presidente Danilo Medina de respaldar los sectores productivos, dando muestras de determinación y voluntad política impulsando la Competitividad e Innovación, dirigiendo personalmente a Competitividad. Además, el que este año haya sido decretado con esas dos palabras claves para el desarrollo.

 

Esperamos que, con ese necesario impulso, se implementen las medidas acordadas en las mesas de trabajo y en el pleno del Consejo Nacional de Competitividad, para así luego de ese gran paso, seguir avanzando dándole seguimiento a las mismas y forjando otras para la consecución de los objetivos planteados.

 

Se necesita, como ya alguien lo señaló: “persistir, insistir, persistir” hasta alcanzar niveles superiores de competitividad, sabiendo que ese es también un nombre del desarrollo sostenible.

 

A continuación, escuchemos a Rafael Paz, director de Competitividad.

 

Muchas gracias.

Palabras de Celso Juan Marranzini, presidente electo de la Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD) en el Almuerzo Anual 2018

Martes 11 de diciembre de 2018 a las 12:30 p.m. en el Hotel Jaragua


(Saludos).

El sector industrial dominicano está más que consciente de las transformaciones que se producen en la manufactura y en el intercambio comercial a nivel internacional. También estamos conscientes de que no responder a estos cambios a tiempo y del modo adecuado, es perder la oportunidad de constituirnos en la potencia industrial de la región que tanto hemos soñado.

Los ojos de nuestros competidores están sobre nosotros, pero no con los brazos cruzados, sino trabajando activamente para ganar espacios de mercado e incrementar exportaciones con cada vez mayor valor agregado.

En ese sentido, reiteró el compromiso de esta directiva de trabajar sin descanso por todas y cada una de las industrias dominicanas, seguro de que seguiremos creciendo y fortaleciendo nuestra capacidad productiva.

Expreso nuestro compromiso de dar continuidad a la agenda de trabajo actual, con la flexibilidad suficiente para adaptarla a nuevos retos que se avecinen, teniendo siempre presente los caminos hacia una nueva industrialización en el país.

Esta Asociación ha sido el punto de apoyo del sector manufacturero, superando difíciles retos cada día, pero con una visión de largo plazo de hacer de cada industria un punto de generación de empleos de calidad, de exportaciones, pago de impuestos y puntal del bienestar económico y social.

Nuestra forma de trabajar es incluyente con un grupo de hombres y mujeres comprometidos como los de directivas anteriores y como los que hoy conforman la nueva Directiva Nacional de la Asociación de Industrias de la Republica Dominicana para el periodo 2019-2020.

Entendemos la necesidad de buscar consenso, que existen posiciones diferentes de cómo enfrentar los problemas, pero que sin duda debe primar el objetivo de arribar a un punto común que resulte en el bienestar no solo del sector industrial, sino más importante en el equilibrio social que tanto anhelamos todos.

Necesitamos seguir fortaleciendo alianzas con los demás sectores productivos, turismo, agroindustria y zonas francas. Juntos podemos aumentar más las compras nacionales dando más valor agregado nacional a nuestras exportaciones, generando más divisas y multiplicando las oportunidades de empleos formales para que los miles de jóvenes que hoy se encuentran desempleados se conviertan en entes productivos para sus familias y la sociedad.

Consideramos muy importante, trabajar de la mano junto con el gobierno en una relación abierta y franca, ambos procurando el mismo objetivo: el de una nación próspera y justa.

Señoras y señores, 

Las economías y sociedades exitosas no asumen como pauta principal el adaptarse a los cambios, sino el generarlos.

Estamos en un momento donde se conjugan grandes transformaciones de tipo tecnológico, social y económico a nivel mundial, a los cuales la Republica Dominicana no queda ajena.

La 4ta Revolución Industrial, nuevas tendencias hacia la regionalización de los flujos de comercio, el cambio climático, cambios políticos y sus consecuentes efectos sociales y económicos serán factores a tomar en cuenta para nuestro necesario crecimiento.

Estamos llamados a planificar nuestro desarrollo procurando inversiones que nos permitan implementar cambios sustanciales en la producción nacional y en nuestra economía. Estamos ante una magnífica oportunidad de dotar a República Dominicana de una base fuerte para el desarrollo económico y social para los próximos años, siempre que logremos hacer los cambios que se han logrado para otros sectores, con una visión y reglas constantes de largo plazo, porque el desarrollo social más sólido es el que se fundamenta también en el desarrollo sostenible tomando la industria como punta de lanza.

Una parte importante de esa oportunidad la constituye la posibilidad de una nueva era de industrialización que podamos asociar a la transformación tecnológica y productiva, ambientalmente sostenible, capaz de generar más divisas y más empleos con mayor nivel de tecnificación, contribuyendo así a sostener la estabilidad macroeconómica y el crecimiento económico sin precedentes que ha exhibido la Republica Dominicana durante los últimos 20 años, convirtiéndonos así en un ejemplo en América Latina.

Tenemos los retos de atraer nuevas inversiones, ampliar la capacidad productiva, que las industrias trabajen en nuevos productos para las necesidades de los mercados nacional y de exportación, nuevos procesos para ser más eficientes, seguir avanzando en equiparar el nivel de Educación de nuestros profesionales del mañana al de los de Países desarrollados para la creación de más empleos formales que realmente brinden más oportunidades a los dominicanos, con nuevas reglas laborales más flexibles y justas.

En este orden, nuestro mayor desafío  es pasar de ser un país de importadores, a uno de exportadores, cambiar los déficits de balanza comercial por superávits,  llegar con una gran cantidad de productos dominicanos a los mercados de los países que hoy inundan con sus productos los anaqueles de los comercios de nuestro país y de otros mercados, lograr aprovechar los TLCs que hemos suscrito con países como Estados Unidos y Europa, que poseen en conjunto más de 700 millones de consumidores con el poder adquisitivo per cápita más alto del mundo. Esto debe ser un reto de todos los Dominicanos que propongo sea inculcado desde pequeño en las escuelas para que los Industriales, técnicos, profesionales y servidores públicos del mañana lleguen con ventaja a esta carrera.

Hoy más que nunca Hecho en República Dominicana debe ser sinónimo de calidad, innovación, generación de divisas, empleo digno, bienestar para todos los dominicanos y orgullo nacional. 

Hemos alcanzado metas. Nuevas metas se perfilan en el horizonte. Es valioso que como institución marchamos seguros de que nuestros logros de hoy y los de mañana, sirven a la industria y al país. 

La AIRD es y seguirá siendo un instrumento del sector privado para el desarrollo de la nación.

Antes de finalizar, quiero agradecer a todos los que han confiado en el equipo que formamos la nueva directiva que asume este gran reto de liderar la AIRD a partir de enero próximo.

Agradecemos a Campos de Moya por su apoyo y su guía en el proceso de transición hacia la nueva directiva. Gracias también a la directiva saliente y a los pasados presidentes por sus innumerables aportes.

Los esfuerzos y sacrificios de los Pasados Presidentes y Pasadas Directivas han hecho posible que esta Asociación este en el lugar que ocupa hoy. Sus legados son el mayor ejemplo para todos los que estamos dispuestos a poner un granito de arena.

Gracias al formidable equipo de profesionales de esta AIRD, y de forma especial a su Vicepresidenta Ejecutiva Circe Almánzar, por su disposición de siempre trabajar con excelencia para el logro de las metas que nos proponemos como asociación.

Hoy queremos hacerle un merecido reconocimiento a Campos de Moya, quien ha estado al frente, durante los últimos 4 años, de la Asociación de Industrias de la República Dominicana con compromiso, transparencia y con responsabilidad, que es el precio de la grandeza, como decía Winston Churchill.


Muchas Gracias

Palabras de Campos De Moya, presidente de la Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD) en el Almuerzo Anual 2018

Martes 11 de diciembre de 2018 a las 12:30 p.m. en el Hotel Jaragua

 

Tengo una gran satisfacción: ser parte de un equipo de hombres y mujeres que durante cuatro años lideró la Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD), despejando el camino hacia una nueva etapa de industrialización en República Dominicana.

La diversidad de temas, procesos y situaciones que la institución que aglutina a los industriales dominicanos confronta cotidianamente es mucha y compleja. Marchamos sabiendo que buscamos expandir fronteras, pero también transformar el quehacer industrial y las condiciones de competitividad en que se desarrollan nuestros sectores productivos.

Me ha tocado vivir una etapa de transición en el mundo. Una etapa en que los radicalismos están a flor de piel, en la que países abanderados de la globalización y de la integración hoy están dirigidos por personas que lo cuestionan, en la que las grandes potencias están frente al abismo de guerras comerciales y en la que la tecnología incrementa cada vez más la brecha entre naciones.

Ante este difícil contexto mundial, para la AIRD ha sido aún mayor el desafío de defender e impulsar la industria nacional. Pero lo hemos hecho con entusiasmo, con entrega, continuando la labor de mis predecesores y trabajando como equipo para enfrentar los grandes retos de la industria.

Nos hemos esforzado en fomentar una visión de desarrollo sostenible que incluya una nueva industrialización para el país: la expansión de nuestras fronteras productivas vía la internacionalización de nuestras empresas y el crecimiento de las exportaciones; el impulsar la innovación y desarrollo como forma de abrir puertas anchas a la Cuarta Revolución Industrial; resolver definitivamente el tema eléctrico con sus múltiples implicaciones; el dotarnos de normas laborales que faciliten tanto el empleo formal como condiciones dignas para empleados y trabajadores; mejorar la facilitación de comercio, entre otros aspectos del día a día de la institución.

El camino hacia la nueva industrialización significa que las industrias estamos asumiendo una mentalidad nueva. Una mentalidad de sostenibilidad, de respeto a los consumidores, de economía circular; de construcción de cadenas de valor y encadenamientos productivos para crear mayor valor agregado; de poner un énfasis continuo en la calidad de lo que producimos; de fortalecer la formación y la calidad de vida de nuestros colaboradores; de trabajar para que nuestras operaciones sean amigables con el medio ambiente. Todo esto estableciendo alianzas público-privadas y con una actitud de diálogo constructivo.

Hoy dia la República Dominicana es, desde el punto de vista de sus indicadores macroeconómicos, una nación próspera, una nación que crece y ha crecido en todas sus actividades económicas en las últimas dos décadas, lo que nos debe llenar de orgullo. Para continuar la ruta de desarrollo del país y de un sector como el industrial debemos establecer una meta, un propósito, un punto que aspiremos alcanzar y que definamos cómo lo vamos a alcanzar.

En ese sentido, AIRD plantea con claridad la necesidad, primero, de que las industrias dominicanas se constituyan en ejemplo de modernidad, eficiencia y competitividad, y segundo, de que nos convirtamos en un país netamente exportador de bienes industrializados y agropecuarios y de servicios.  

Ambos propósitos van de la mano y ambos requieren del esfuerzo conjunto de todos los actores involucrados. Requiere también de un espíritu colectivo, como sociedad, en que asumamos que ciertamente el quehacer empresarial busca ganancias, pero también que es el éxito de este quehacer, en el marco de regulaciones que lo faciliten y organicen, el que hace posible el bienestar social. Las empresas, entre ellas las industrias, son parte fundamental de la búsqueda de una cada vez mayor calidad de vida para todos los dominicanos.

Me siento orgulloso de nuestra industria, porque he vivido y he aprendido lo que aporta, lo que construye, lo que anhela y lo que enfrenta diariamente. Por eso dije en una ocasión y vuelvo y lo repito hoy: La industria es el corazón del país.

La industria aporta estabilidad en el crecimiento, con una amplia diversificación e interconexión con otros sectores, que incide positivamente en el desempeño de otros sectores de la economía. Es diversificada, lo cual crea grandes ventajas en las posibilidades de empleo formal, salario y productividad del país.

La industria nacional es parte importante del crecimiento de la economía dominicana. Ha exhibido una tasa de crecimiento superior al 4% anual promedio durante los últimos 25 años, mostrando estabilidad y menor volatilidad que la mayoría de los sectores de la economía dominicana.

Según datos provenientes de la Tesorería de la Seguridad Social es el sector de la economía que mejores salarios paga en promedio y que mejores condiciones laborales ofrece a sus trabajadores. Lo que nos llena de satisfaccion, pues como hemos repetido una y otra vez: no hay mejor política social que un buen empleo formal.

Además, es el segundo mayor empleador de la economía y es uno de los sectores que mayor nivel de formalidad exhibe. Dos de cada tres empleos en el sector industrial son formales.

La industria manufacturera, es por tanto un sector esencial para el desarrollo de nuestro país, porque cuenta con mayor capacidad para crear empleos, formales y de calidad; porque tiene un gran potencial para comercializar sus productos y aprovechar mercados mucho más amplios; porque ahorra divisas y valor agregado nacional,  porque permite generar economías de Escala para incrementar la producción y la productividad, reduciendo costos; y porque goza de un gran espacio para la innovación, la transferencia de conocimientos y la difusión tecnológica, entre otros factores.

Somos una industria portadora de orgullo nacional, extendida por toda la geografía, pequeña, mediana y grande. En cada rincón del país el ingenio, el afán transformador, la capacidad emprendedora el talento se manifiesta. Las hay desde quienes transforman materia prima mediante métodos artesanales hasta aquellas que avanzan por los caminos de la industria 4.0, de la cuarta revolución industrial.

Los industriales creemos en el desarrollo de la República Dominicana, en la productividad, la competitividad y la transparencia. Somos una industria que se rige por principios y valores, que apuesta al desarrollo sostenible del país. Cumplidora de las normas, promotora del libre mercado, defensora de la igualdad de oportunidades en el ámbito laboral, respetuosa de sus colaboradores y consumidores, y celosa de su comunidad y del medioambiente.

Encadenamientos productivos, empleo de mano de obra, bienestar en comunidades y ciudades, preocupación por procesos ambientalmente sostenibles, esfuerzo en el enlace con las universidades, cumplimiento de las obligaciones fiscales, lucha por la competitividad internacional, esfuerzos por superar condiciones adversas –internas y externas- es el panorama del sector. Un panorama esperanzador, pero desafiante.

El sector industrial es un sector de grandes hombres y mujeres, todos campeones. Un equipo que no juega solo. Que cuenta con el trabajo tesonero de empleados y obreros, que cuenta con un sector público que siempre nos escucha y que es abierto siempre al diálogo y buscar soluciones. La industria nacional es un motor de desarrollo. Industrializar más y más el país es una decisión ganadora.

Amigos y amigas,

Me siento orgulloso de que a partir de enero nuestra Asociación de Industrias de la República Dominicana pasa a estar liderada por una nueva generación. Cuando asumí la presidencia de la AIRD mi anhelo era dar paso a la juventud en el sector industrial. Hoy es una realidad, pues un equipo en su mayoría de jóvenes encabezado por Celso Juan Marranzini, asumirá las riendas de una institución que no me cabe la menor duda de que es una de las más importantes y de mayor incidencia en el país. Tengo la confianza de que Celso Juan recibirá, al igual que yo, todo el apoyo del sector y de que asumirá las riendas con entereza, pero sobre todo con nuevas convicciones e innovación.

Quiero agradecer a todas las personas que me han apoyado y que han colaborado con nosotros en estos 4 años. En especial al Presidente de la Republica, Lic. Danilo Medina Sanchez y en el a los Funcionarios y técnicos de su Gobierno presto a atendernos, a mis compañeros en INICIA, a la Directiva, Comité Ejecutivo y personal de AIRD en especial a su Vicepresidente Ejecutiva, Circe Almanzar, a mi esposa Alexandra, mis seis hijas y sus esposos algunos de los cuales hoy me acompañan.

No quiero terminar sin volver a repetir lo que dije hace unos meses en mi discurso ante la Cámara Americana de Comercio. El corazón del país, que es la industria, pequeña, mediana o grande, late. La sociedad, el Estado y sus instituciones están llamados a darle fuerza a sus latidos en cualquier decisión gubernamental, incluyendo cualquier cambio administrativo que incremente los costos de producción y que afecte su desarrollo. Pues lo que producimos aquí produce empleos aquí, genera impuestos aquí, mueve la economía de aquí y ahorra divisas a nuestro país.

Después de 4 años de presidir la Asociación de Industrias de la República Dominicana, mi optimismo por las oportunidades y el desarrollo industrial de nuestro país es mayor que cuando inicié mi gestión. Sinceramente creo que nuestro potencial es ilimitado.

Quiero culminar mis palabras parafraseando una carta del recien fenecido Presidente George H.W.Bush y que dejo en lo que seria el escritorio en la Casa Blanca del Presidente electo Bill  Clinton:

          “Cuando hoy vine a este podio senti la misma sensacion maravillosa y de respeto que tuve hace 4 años. Celso Juan, te deseo felicidad. Habran momentos dificiles los cuales se haran mas difíciles por las críticas, pero no pierdas el coraje, eres ya el Presidente de AIRD, te deseo lo mejor, tu éxito sera el éxito de nuestra Patria y yo estare apoyandote”.

 

Muchas gracias